En la oscuridad absoluta, la Luz no se ve, y en la dualidad las idas y venidas de la luz a la oscuridad y viceversa, se dan a diario.
No es acertado nombrar a alguien o una acción como dueño absoluto de esos extremos pues la realidad es que la identificación viene determinado por el movimiento a lo largo de ese intervalo y es puntual.
Es suficiente y oportuno en estos tiempos entender que ese movimiento es la tónica de una Humanidad que crece y aprende a moverse, juzgar al individuo que haciendo uso de su libre albedrío se posiciona momentáneamente en un punto es como decir que el mar puede ser cogido con una mano.